Desde que tuve consciencia de mi mismo supe que mi vocación era enseñar. Ser maestro es lo que llena mi corazón de alegría. Disfruto mi trabajo a plenitud y si no fuese profesor estaría tal vez pidiendo limosna en un semáforo. Estudié psicología porque pensé que podía cambiar el mundo. Me convertí a la tecnología porque estoy seguro que mediante la misma podemos transformar el mundo. Soy al presente decano asociado de avalúo y tecnologías de aprendizaje del Colegio de Artes y Ciencias del RUM. Un título demasiado largo para decir que intento transformar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Soy un hombre feliz porque encontré hace unos año a una mujer con la que quiero vivir hasta la muerte.